El mapeo cerebral (qEEG) es un estudio no invasivo que revela exactamente qué áreas del cerebro de tu hijo necesitan entrenamiento. Sin dolor, sin radiación, con resultados inmediatos.
El mapeo cerebral o qEEG (electroencefalograma cuantitativo) es un estudio que registra la actividad eléctrica del cerebro mediante sensores colocados en el cuero cabelludo.
El resultado es un “mapa” detallado que muestra cómo funciona cada área del cerebro de tu hijo: qué zonas están sobreactivadas, cuáles están subactivadas y cómo se comunican entre sí.
Esto nos permite identificar con precisión científica el origen de problemas como TDAH, ansiedad, dificultades de aprendizaje o trastornos del sueño, y diseñar un plan de entrenamiento cerebral completamente personalizado.
Vemos en tiempo real cómo funciona cada zona del cerebro para diseñar el mejor tratamiento.
El qEEG identifica los patrones cerebrales detrás de los síntomas que ves en casa y en la escuela.
Patrones de ondas lentas en áreas frontales asociados a falta de atención e hiperactividad.
Exceso de ondas rápidas (beta alta) que mantienen al cerebro en estado de alerta constante.
Desregulación de ritmos cerebrales que impiden un descanso profundo y reparador.
Comunicación ineficiente entre áreas cerebrales que afecta la lectura, escritura o matemáticas.
Subactivación de la corteza prefrontal que dificulta el control de impulsos y la regulación emocional.
Patrones atípicos de conectividad cerebral asociados al Trastorno del Espectro Autista.
Un proceso sencillo, sin dolor y cómodo para tu hijo. Dura aproximadamente 45-60 minutos.
Se coloca un gorro especial con sensores sobre el cuero cabelludo. No duele, no pica, no introduce nada en el cuerpo. Es como ponerse una gorra.
Tu hijo se sienta cómodamente mientras los sensores registran la actividad eléctrica de su cerebro en diferentes estados: ojos abiertos, ojos cerrados y durante tareas simples.
Los datos se procesan con software especializado que compara la actividad cerebral de tu hijo con bases de datos normativas para su edad, generando un mapa detallado.
Te explicamos los resultados de forma clara y sencilla: qué encontramos, qué significa y cuál es el plan de entrenamiento recomendado para tu hijo.
El mapeo cerebral es uno de los estudios más seguros que existen. No tiene absolutamente ningún riesgo ni efecto secundario.
No todos los estudios cerebrales son iguales. El qEEG va mucho más allá de un electroencefalograma convencional.
Sigue estas recomendaciones sencillas para obtener los mejores resultados.
Sin geles, cremas ni aceites para que los sensores hagan buen contacto.
Un buen descanso asegura que las lecturas reflejen su actividad cerebral habitual.
No se requiere ayuno. Es importante que esté cómodo y sin hambre.
Díle que le van a poner un “gorro especial que lee sus ideas”. No duele nada.
Beneficios concretos de tener un mapa del cerebro de tu hijo.
No más adivinar. El qEEG muestra datos reales de la actividad cerebral, no solo cuestionarios subjetivos. Sabes exactamente qué tiene tu hijo.
Con el mapa diseñamos un plan de neurofeedback específico para las necesidades únicas del cerebro de tu hijo. No tratamientos genéricos.
Podemos repetir el mapeo para ver objetivamente cómo ha mejorado la actividad cerebral después del entrenamiento.
Finalmente comprendes por qué tu hijo se comporta de cierta manera. No es falta de voluntad, es cómo funciona su cerebro.
No. Es completamente indoloro. Solo se colocan sensores sobre el cuero cabelludo que leen la actividad eléctrica del cerebro. No introduce electricidad, no pica, no molesta. Los niños se sienten cómodos durante todo el proceso.
El mapeo cerebral dura aproximadamente 45-60 minutos en total, incluyendo la colocación de sensores, la lectura y la explicación de resultados.
El mapeo cerebral puede realizarse a partir de los 8 años, según el niño y su capacidad para permanecer sentado y relativamente quieto durante la lectura. También se realiza en adolescentes y adultos.
Un EEG convencional detecta anomalías graves como epilepsia. Un qEEG va mucho más allá: analiza y cuantifica cada onda cerebral, la compara con bases de datos normativas por edad y genera un mapa visual que permite diseñar un tratamiento de neurofeedback personalizado.
No. El mapeo cerebral puede realizarse sin diagnóstico previo. De hecho, es una excelente herramienta para ayudar a determinar si existe una condición como TDAH, ansiedad o problemas de aprendizaje, y para entender qué está pasando en el cerebro de tu hijo.
El mapeo cerebral complementa la evaluación psicológica. Mientras la evaluación psicológica mide conducta y cognición mediante pruebas, el qEEG muestra directamente la actividad cerebral. Juntos ofrecen la imagen más completa del funcionamiento de tu hijo.
Agenda un mapeo cerebral y obtén respuestas reales basadas en datos científicos, no en suposiciones.
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